Mención especial merece el magnífico retablo que cobija la imagen del Nazareno, es obra de Pedro Roldán “el mozo”(1647 – 1723), llamado así para diferenciarlo de su homónimo padre. El retablo se concertó en enero de 1700, pocos meses después de la muerte del genial y polifacético escultor sevillano. Roldán fue el encargado de la escultura, Pedro García de Acuña de la arquitectura, y finalmente, años más tarde, en 1714, Lorenzo Vallejo lo doró. La arquitectura de la obra se compone de dos cuerpos de desigual desarrollo, con columnas salomónicas en el cuerpo principal que descansan sobre alto basamento. El primer cuerpo a demás de la hornacina del titular sobre la que está la Verónica, tiene los relieves de la Entrada en Jerusalén y Jesús ante Pilatos. El cuerpo superior es mixto, entre ático y cuerpo propiamente dicho, con un Calvario escultórico de bulto en el centro y los relieves del Prendimiento y Jesús ante Anás en los laterales. También se disponen en la cornisa cornisa superior cuatro angeles pasionistas; todo el conjunto lo remata la Resurrección.
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