La imagen del
Nazareno, de autor anónimo, es una obra sevillana datable en el último cuarto del siglo XVII. Tradicionalmente se ha venido atribuyendo genéricamente al
taller de Roldán, y en ocasiones a la gubia de su hija Luisa, conocida como
“La Roldana”. Siempre se ha ponderado su
calidad artística y la serena expresión de su rostro, todo un compendio de mistica dulzura que
acepta serenamente el destino de
la Cruz Redentora. La talla fue
restaurada en 1987 por el profesor
Francisco Arquillo Torres, quien consolidó su estructura y detuvo el ataque de xilofagos que padecía la madera. La gran devoción que tiene la venerada imagen la proclaman los cientos de emigrantes ursaonenses que el
Viernes Santo, principalmente desde Cataluña, arriban a la villa para acompañar por unas horas a
Jesús. Entre
nazarenos y
penitentes suman en torno a ochocientos nazarenos con habito procesional.